Civil

Prescripción de deudas

Prescripción de deudas

Las deudas no duran eternamente y por ley todas tienen un plazo de prescripción. Esto quiere decir que cuando se alcanza una fecha determinada, ese débito deja de estar en vigor y el titular queda libre de cargas. Este escenario es el soñado por muchos deudores, pero… ¿es tan habitual alcanzarlo?, ¿verdaderamente cómo funciona la prescripción de deudas?

Lo primero que hay que aclarar es que si bien todas las deudas tienen un plazo de descripción, no todas prescriben transcurrido el mismo lapso de tiempo. Las peculiaridades de cada escenario vienen contempladas en el Código Civil a partir del artículo 1961. Dedicándole un capítulo entero, el III del Título XVIII del Libro IV, a la prescripción de deudas.

¿Cuándo prescribe cada deuda?

Los tipos de deudas que pueden existir entre dos personas o entre una persona y una entidad son de lo más diversas. Las más habituales que afectan en el día a día a nuestra sociedad tienen que ver con tarjetas de crédito, con préstamos personales, con la hipoteca o el alquiler, con los suministros (luz, agua, gas, teléfono, etc.) del hogar, con alguna institución pública como Hacienda o la Seguridad Social…

Tarjetas de crédito y préstamos personales

La Ley 42/2015 incluyó una reforma del artículo 1964 del Código Civil que recoge lo siguiente en su segundo punto:

2. Las acciones personales que no tengan plazo especial prescriben a los cinco años desde que pueda exigirse el cumplimiento de la obligación. En las obligaciones continuadas de hacer o no hacer, el plazo comenzará cada vez que se incumplan.

Artículo 1964.2 del Código Civil

Antes de que entrase en vigor esta modificación, la duración para este tipo de deudas era de 3 lustros: 15 años. Desde el 7 de octubre de 2015, fecha de entrada en vigor de dicha reforma, esta premisa quedó modificada.

Además, este nuevo lapso de tiempo afecta a aquellas acciones personales que se contrajeran antes de esta modificación y que no hayan sufrido interrupción de la prescripción.

Este tipo de deuda es una de las más comunes ya que muchas entidades crediticias o financieras utilizan intereses desorbitados (y en determinados casos usurarios, como el de las tarjetas revolving) que entran en escena con el impago de alguna cuota.

Hipoteca, alquileres, pensiones alimenticias y suministros

Las deudas relacionadas con créditos hipotecarios son las que cuentan con un tiempo de prescripción mayor. Concretamente, el plazo es de 20 años desde el vencimiento de la obligación. Así se recoge, nuevamente, en el artículo 1964 del Código Civil:

1. La acción hipotecaria prescribe a los veinte años.

Artículo 1964.1 del Código Civil

Lo relativo a alquileres o arriendos, ya sean de fincas rústicas o urbanas, está estipulado en 5 años. Así se dispone en el artículo 1966 del Código Civil, que también incluye los pagos de pensiones alimenticias y fija este mismo periodo.

Sobre los suministros relacionados con el hogar o la vivienda habitual, el tiempo fijado es de 3 años. En este periodo también se encuentran otras casuísticas menos habituales como el satisfacer a profesores y maestros sus honorarios, o pagar a farmacéuticos las medicinas suministradas. Pagar también a criaderos y jornaleros el importe de sus servicios o pagar a jueces, abogados, notarios, peritos y demás sujetos de este gremio.

Deudas con Administraciones Públicas

Tanto las deudas con Hacienda, la Agencia Tributaria, como con la Seguridad Social prescriben a los 4 años.

¿Cuándo se interrumpe el plazo de prescripción?

Atendiendo a lo que dispone el artículo 1973 del Código Civil la prescripción de una deuda se puede interrumpir por tres sucesos.

La prescripción de las acciones se interrumpe por su ejercicio ante los Tribunales, por reclamación extrajudicial del acreedor y por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por el deudor.

Artículo 1973 del Código Civil

Este hecho anularía el plazo transcurrido hasta la fecha y habría que volver a iniciar el conteo. Los sucesos son los siguientes:

  1. Por su ejercicio ante los Tribunales, es decir, por una reclamación judicial.
  2. Por una reclamación extrajudicial del acreedor.
  3. Por un reconocimiento de la deuda por el deudor.

Reclamar deudas ya prescritas

Para finalizar cabe aclarar que las deudas ya prescritas sí se pueden reclamar. Si el asunto ya fue enjuiciado, bastará con alegar la prescripción de la deuda (con la sentencia pertinente) como respuesta ante la demanda.

Si por contra, aún no ha obtenido una resolución judicial y los contactos por parte de las empresas financieras no cesan, lo mejor es dejarse asesorar por un especialista que estudie su caso concreto y lo enfoque para lograr esa prescripción por la vía judicial.