Civil, Herencias

¿Cómo repartir una herencia entre hermanos?

Repartir herencia entre hermanos

Uno o varios bienes inmuebles que forman parte de una herencia que ha de repartirse entre varios hermanos. Este suele ser el caso que más problemas y discusiones genera si hablamos de herencias.

¿Qué sucede si, por ejemplo, uno quiere vender una propiedad y otro se niega a hacerlo?

En las siguientes líneas, explicamos este y otros contratiempos que pueden surgir cuando hablamos de cómo dividir una herencia entre hermanos.

Repartir una herencia entre hermanos: el inicio de los problemas

En primer lugar, hay que destacar cuáles son y en qué consisten los dos primeros trámites a realizar:

  1. La aceptación de la herencia: el acto libre y voluntario a través del cual una persona manifiesta su voluntad de aceptar una herencia.
  2. La partición de la herencia: acto en el que los que han aceptado la herencia proceden al reparto de los bienes del caudal hereditario.

Cuando varios hermanos aceptan una herencia, pero no proceden a su repartición, pasan a ser copropietarios de todos los bienes inmuebles que se incluyen en ella. Así, todos ellos comparten la propiedad de viviendas, garajes, solares, tierras de cultivo… Y lo hacen mediante participaciones indivisas.

En este contexto, es fácil imaginar que los problemas pueden surgir en cualquier momento. Por ejemplo, si alguien se niega a aportar su parte para los gastos de mantenimiento o a realizar la venta de las propiedades.

Por todo esto, si es posible, lo ideal es adjudicar a cada heredero la titularidad de unos bienes concretos. Así, se evitarán muchos problemas futuros entre hermanos. No obstante, lógicamente esto no siempre es posible.

Resultaría sencillo en una herencia con muchas propiedades, o con una sola propiedad y suficiente dinero para crear lotes equivalentes para el resto de herederos. Pero en las herencias en las que solo existe una propiedad y una pequeña cantidad de dinero, esto resulta más complicado.

Cuando la herencia solo contiene una vivienda

Centrémonos en este ejemplo: una única vivienda a repartir entre cuatro hermanos. Aquí, cada uno de ellos tiene en propiedad una cuarta parte de la propiedad. Es lo que se conoce como copropiedad, proindiviso o comunidad de bienes.

Al tratarse de un inmueble, sin embargo, hablamos de cuotas abstractas. Esto quiere decir que no es posible concretar qué parte exacta corresponde a cada hermano, ya que se trata de un bien indivisible.

Con esto en mente, si no existe un acuerdo para la venta, el conflicto está servido. Ante todo, porque tenemos que recordar que ningún heredero puede vender una propiedad sin el consentimiento explícito de los demás. Y tampoco es posible obligar a nadie a vender su parte si no desea hacerlo.

Aunque a esto último hay que añadir que tampoco el resto de herederos pueden ser obligados a permanecer en la comunidad de bienes si no quieren. Por eso, si lo desean, pueden solicitar en cualquier momento su división judicial.

¿Y si uno de los hermanos quiere vender su parte?

Por supuesto, cualquiera de ellos podría hacerlo, pero deberá tener en cuenta que sus hermanos tienen un derecho preferente de compra. Para tomar la decisión de comprar la parte del otro heredero, disponen de un mes de tiempo desde que se les comunica la operación.

Ya hemos visto que los problemas son comunes, pero hay soluciones. Entre ellos:

  • Que quien quiera conservar la propiedad compre a los otros su parte.
  • Vender la vivienda y repartir el dinero.
  • Acudir a un mediador que encuentre una solución que contente a todos.

Y, en última instancia, acudir a juicio. En él, el juez puede decidir que se divida la cosa común y que, por lo tanto, se extinga el condominio. Para que esto suceda, recordemos que es suficiente con que uno de los herederos exija la venta del inmueble.

La Ley de Jurisdicción Voluntaria

En este sentido, la Ley de Jurisdicción Voluntaria, aprobada en 2015, introduce un importante cambio: las subastas voluntarias para dividir la cosa común. Eso sí, para poder ponerla en marcha, debe existir acuerdo entre todos los herederos.

Además, este procedimiento tiene un posible inconveniente: que el precio de adjudicación sea inferior al de mercado. Si es así, los herederos perderían dinero con la subasta.

Encontrar la solución idónea en cada caso es, indudablemente, trabajo de un abogado especialista en herencias.