Despidos, Laboral

Tipos de despido

Tipos de despido

No todas las relaciones laborales se acaban de la misma forma, ni siquiera las que tienen su origen en la decisión unilateral de la empresa. Los despidos pueden clasificarse según los motivos que el empresario alega para llevarlos a efecto.

En función de su tipología, los trabajadores gozan de determinados derechos y vías de reclamación. Además, los diferentes tipos de despidos tienen distintas causas y requisitos.

Para comenzar, ofrecemos una relación de todas las posibilidades que puede llegar a tener un trabajador, aunque estas pueden reducirse en determinadas circunstancias:

En concreto, nos podemos encontrar con dos grandes tipologías de despido: según su causa y según sus efectos. Dentro de cada una de estas categorías se incluyen varios tipos de despidos, que analizamos a continuación.

Los despidos según la causa que se alega

Los despidos, en primer lugar, se clasifican por el motivo que la empresa argumenta para llevarlo a cabo. En este sentido, distinguimos entre el despido disciplinario y el despido objetivo. Los analizamos, a continuación:

El despido objetivo

El empresario argumenta circunstancias objetivas que afectan directamente a la empresa o al trabajador para poder despedir.

Siempre se tiene que escoger entre una de estas causas para poder hablar de despido objetivo:

  1. Falta de capacidad del trabajador.
  2. Poca adaptación del empleado a los cambios técnicos que se produzcan.
  3. Ausencias injustificadas al puesto de trabajo.
  4. Causas ETOP: económicas, técnicas, organizativas o de producción.
  5. Falta de presupuesto asignado.

Despido disciplinario

Es el tipo de despido que peores consecuencias acarrea para el trabajador, porque lleva implícito un incumplimiento por su parte. Aunque es importante recordar que dicho incumplimiento ha de ser grave y trascendente. Algunos ejemplos:

  • Reiteradas faltas al trabajo que no se justifican de ninguna manera.
  • Descenso en el rendimiento del trabajador.

Estas son las dos causas de despido disciplinario más comúnmente utilizadas por las empresas. Respecto a la indemnización por despido en este caso, asciende a 20 días por año trabajado, con máximo 12 mensualidades.

Los despidos según los efectos jurídicos que producen

Según los efectos que los anteriores tipos de despido generen, nos encontramos con tres posibilidades: despidos procedentes, improcedentes o nulos.

Es muy importante conocer esta forma de categorizar los despidos, ya que indica los derechos que el trabajador tiene tras ser despedido.

Los despidos procedentes

Si el despido se ajusta a la legalidad, significa que la empresa:

  • Se acoge a las condiciones que ampara la ley.
  • Acredita dichas condiciones y las documenta.
  • Cumple el procedimiento.

Hay varios ejemplos de despidos procedentes. Así, puede serlo el despido disciplinario que el trabajador no impugna o el despido en el que, tras ser impugnado, se le da la razón a la empresa.

Los despidos improcedentes

Si el despido no cumple de forma estricta la ley, será calificado de improcedente. En estos casos, al trabajador le asiste el derecho a impugnar el despido, para lo cual tendrá que acudir en primer lugar al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC).

Si no se alcanza un acuerdo, se iniciará un procedimiento judicial, que culminará con la calificación final del despido como procedente, improcedente o nulo.

Si, definitivamente, el despido es improcedente, el trabajador tendrá de derecho a elegir entre:

  1. La readmisión inmediata en la empresa.
  2. El cobro de una indemnización mayor, de 33 días por año trabajado.

Los despidos nulos

Los despidos nulos violan algún derecho fundamental o bien resultan discriminatorios para el trabajador. Por ejemplo, hablaríamos de un despido nulo si este se produce en uno de estos momentos:

  • Nacimiento o adopción de un hijo
  • Embarazo.
  • Enfermedades derivadas del embarazo o del parto.
  • Excedencia por cuidado de un familiar o por violencia de género.
  • Durante los 9 meses siguientes a cualquiera de las anteriores situaciones.

En cualquier caso, para obtener siempre la salida más ventajosa tras un despido, lo recomendable es contar con el asesoramiento de un buen abogado laboralista.